domingo, 27 de febrero de 2011

Cap. 3 Love the way you lie

Acaban las clases del primer día, son las 12.35 del medio día, en el mes de septiembre sólo tenemos hasta las 12.30 clases. Vamos juntos Manuel, Lucía y yo, que vivimos bastante cerca.
-No nos podía haber tocado otro tutor? Este es más pesao…un poco más de clase y me quedo frito, dios!! Que aburrimiento – dice Manuel desquiciado. Sonrío y entro en la tienda de chuches de al lado del cole. Me compro 10 chicles, que me tienen que durar tres días, uff que difícil!! Con lo que me gusta a mí comer chicles, jeje.
- Dame uno – me pide Lucía, genial, ahora me durarán menos. Saco dos de la bolsa uno para ella y otro para mí. Manu extiende la mano para que le dé uno, se lo doy y vuelvo a entrar en la tienda a comprarme otros tres chicles.
- A dónde vas? – me dice Manu.
- Pues a comprar más chicles, que con siete sólo tengo para dos días – le digo, como si tuviese que saberlo por obligación. “Dios que chica” me parece oír decir a Lucía desde fuera de la tienda. Por fin termino mis compras de chicles y nos vamos a casa. Por el camino van hablando de que Lucía es la que más posibilidades tiene de salir con Iker de las que están por él: ella, Jessi , Aitana y Candela. Candela es la mejor amiga de la líder de las pijas de clase, es una chica lanzada, presumida y extrovertida, es bastante maja, pero, cuando se junta con Ariadna y Miriam es insoportable, como ellas.

Llegamos a mi calle y le veo, Rodri está paseando a su perro con su hermana agarrada de su mano. No puedo parar de mirarle. Miro sus ojos, marrones oscuros, misteriosos. Miro su sonrisa, es tan bonita… Lleva el pelo de punta con gomina.
-Bueno, yo me voy ya – dice Manu sacándome de mis pensamientos.
- Vale – me acerco a la puerta de mi casa. Vivo en una casa baja, con un pequeño patio y dos pisos, arriba hay 3 habitaciones y un baño. Lucy se acerca a mí y me da dos besos mientras Manuel le mete prisa.
- Adiós – se despide Lucia.
- Adiós – les digo moviendo la mano. Llamo al timbre, podría haber venido con mi hermana y mi abuelo en coche para tardar menos, pero me gusta venir con mis amigos. Mi hermana sale a abrirme la puerta y, antes de pasar, miro por última vez a Rodri, que juega a carreras para entretener a su hermana.
Paso al salón, tiro la mochila al sofá y me siento a comer sin ni siquiera saludar. Me como los macarrones en diez minutos y me subo a mi cuarto.
Entro en la primera habitación del pasillo a la derecha, no es muy grande, pero como tengo pocas cosas hay más espacio libre. Las paredes son azul claro, a la derecha hay una cama cubierta por una manta de Justin Bieber, a continuación, a la izquierda hay una ventana y al lado un armario.
Me tiro a la cama y cojo el mando de la cadena de música, pongo la radio y me pongo a escuchar música. De repente suena mi móvil, bajo el volumen y lo cojo.
-¿Sí? – respondo.
- Holaaa – dice una voz chillona – Soy Aitana. – Aitana? ¿Por qué me llama a mí Aitana?
- Hola…-digo algo cortada, nunca hemos sido amigas.
- ¿Qué tal? – pregunta animadamente.
- Bien… - creo que espera a que le pregunte que ella que tal, pero no lo voy a hacer - ¿Qué quieres? – pregunto para que vaya al grano.
- Nada - ¿cómo que nada? Esta chica me saca de quicio – Es que me aburría y he dicho, voy a llamar a Andrea!
- Aaahh – digo por toda respuesta.
- ¿Qué te cuentas? – me dice alegremente.
- Nada.
- Pues vaya… - oigo unas voces que gritan por el otro lado del teléfono.
- Vaaaaleeee- grita Aitana, jooo, casi me deja sorda – Mi padre quiere el teléfono ya te llamo luego.
- No te preocupes…- digo para ver si luego no me llama.
- Adiós. Te quieroooooo – me dice la loca esta.
- Adiós.
Cuelgo y vuelvo a subir el volumen de la música, está sonando Alejandro de Lady Gaga, me pongo de pie en la cama y me pongo a saltar y a bailar como una loca, acaba la canción y me dejo caer sobre la cama, agotada. Me acercó a la mesa de estudio y cojo mi móvil, busco en la agenda en número de Lucy y la llamo.
-¿Quién es? – responde ella.
- Hola, soy Andrea.
- Hola mi amor- me dice exagerando mucho la “O”, me río - ¿Qué tal?
- Muy bien, a qué no sabes quien acaba de llamarme?
- ¿Quién? Eeehhh? – me dice con voz de idiota.
- Jaja, no pienses mal, tonta, no ha sido ningún chico – digo riéndome.
- Jooo, pues vaya… - dice con voz de tristeza fingida.
-Me ha llamado Aitana, me ha dicho que es que como se aburría pues me ha llamado.
- Aitana? – dice con voz incrédula – Pero si siempre te ha odiado.
- Ya, no sé qué le pasa.
- Bueno, mi madre me llama, me voy a casa de mis tíos, adiós – se despide.
-Adiós – cuelgo y dejo el móvil en la mesa de estudio, subo el volumen de la música.
Está sonando Love the way you lie, de Rihanna y Eminem, habla sobre el maltrato del hombre a la mujer, y sin querer, le recuerdo de nuevo, Rodrigo, pienso en él, en lo que debió pasar al perder a su madre, en lo que debió sufrir. Y algunas lágrimas se derraman por mis ojos.


sábado, 26 de febrero de 2011

Cap. 2: El chico de infacia difícil

Es 17 de septiembre, un día antes de que empiecen las clases. Este año empiezo 1º de ESO, en mi colegio hay desde 3 años hasta 4º de ESO así que no me cambio y sigo con los mismos amigos. Estoy un poco nerviosa porque empiezo la ESO, tengo que madrugar más, hay más asignaturas y los profes son más duros… En mi cole por cada curso sólo hay una clase, nada de eso de a, b, c… Es malo porque casi no hay niños en el cole, pero por otro lado es bueno porque nos conocemos todos, y la mayoría somos amigos.
Estoy preparando la mochila con los libros y algún cuaderno para apuntar cosas. Me voy pronto a la cama, ya que llevo todo el verano levantándome a las doce o así y mañana me voy a morir para madrugar tanto, aunque entro a las nueve y media por ser el primer día, pero bueno…
Me despierto con la luz que entra por la ventana que ha abierto mi madre, me tapo la cara con las sábanas, no tengo ningunas ganas de levantarme. A los diez minutos, y después de que mi madre casi me haya matado, me levanto de la cama y voy a bajo a desayunar, cuando termino me visto y me lavo la cara, los dientes y me peino. Mi hermana, la muy lenta, todavía está buscando la ropa. No aguanto más, mi hermana me desespera, así que me voy sola al cole. Tardo 10 minutos, voy bastante rápido, tengo demasiadas ganas de ver a mis compis. Por fin llego y voy a la puerta por donde entran los de la ESO. Allí veo a algunos de mis amigos, pero hay poca gente ya que aún son y cuarto.
-Hola, chicos – saludo a Miriam, una chica que repitió 2º de primaria, es una pesada y siempre me he llevado bastante mal con ella, es una de las pijas. También está Aitana, la que cambia tanto de amigas, que viene corriendo hacia mí y me da un abrazo.
-Hola!!!- grita como una loca.
- Eh, hola – digo intentando sonreír, pero me sale una sonrisa muy falsa. Cuando me deja voy a darle un abrazo a Lucía.
- Amor, ¿qué tal? – me dice tan cariñosa como siempre.
-Genial. – se me acerca por detrás Gorka, el mejor amigo de Iker, es un chico guapete, muy simpático, chulito y bastante salido.
- A mí no me das un abrazo? – me dice pasándome el brazo por lo hombros, se lo retiro y niego con cara de asco.- Pues vaya – dice mientras se va riéndose, sé que no le importa, porque yo no le gusto, simplemente lo hace porque está loco. Veo que con Gorka está Manuel, David e Iker.
Me acerco al oído de Lucía.
-Has visto quién está ahí?- le digo en bajito. Sonríe y asiente. La agarro de la mano y me acerco a los chicos, ella intenta resistirse pero no mucho, ya que no quiere llamar la atención.
- Ya vienen estas a ligar con Iker – dice Manuel, un chico bajito y moreno, es muy majo y uno de mis mejores amigos. Le pongo mala cara, pero no digo nada.
-Hola, chicos – digo amablemente.
-Hola- dicen Gorka e Iker a la vez.
- Y Vanessa? – pregunta David, un chico rubio de ojos azules, quizás por su descripción os imaginéis a un chico guapísimo, pero es bastante normalillo, desde hace dos años está coladito por Vane, otra de mis mejores amigas.
- No sé, aún no ha llegado – dice Lucía. Abren la puerta del cole, primero dejamos que pasen los de 2º, siempre pasan los primeros, después ya entramos nosotros y por último los de 3º y 4º, que se suelen ganar algún castigo por llegar tarde. Me siento en la cuarta fila al lado de Lucía, enseguida veo como entran a clase Vane y Jessi, que se sientan delante nuestra, formando un cuadrado.
- Hola, chicas, llegáis tarde, ¿se os han pegado las sábanas a las piernas? – les digo a modo de saludo, Jessi pone cara de burla y Vanessa se ríe, Jess se enfada por nada. En ese momento entra el tutor a clase.
- Buenos días – nos saluda – Soy Miguel, a lo mejor algunos me conocéis ya por vuestros hermanos mayores, pero
otros no. Seré vuestro tutor este año. – empieza a contarnos royos de que este año tenemos que ponernos las pilas porque este curso es más duro y cosas así. La primera hora se nos pasa rapidísimo, ya que estamos prácticamente toda la clase mandándonos notitas sin prestar atención al profesor.
- Bueno, ahora vamos a ir al salón de actos, la directora quiere daros la bienvenida a todos los de la ESO y a los de 6º. – dice el profe, una de las pocas frases que he escuchado en toda la hora. Nos levantamos y salimos de clase hablando en un tono altísimo, contentos de no tener que hablar mediante un trocito pequeño de papel.
Entramos en el salón de actos, que sirve también como comedor, con unas mesas que se sacan de la pared, y de gimnasio. Está lleno de sillas y nos sentamos por el medio, detrás de los de 6º y de unos cuantos mayores que se han colado alante. Me siento al lado de Jessi, mi mejor amiga, y de Lucía. La directora empieza a hablar. Nos cuenta prácticamente lo mismo que nos ha contado nuestro tutor, pero como no tenemos boli hablamos bajito.
En la primera fila hay unos cuantos chicos y chicas de 2º, 3º y 4º de la ESO, con guitarras y panderetas. Se ponen a cantar una canción y rápidamente todos les seguimos. Me fijo en los dos únicos chicos que están allí alante, son de 3º, cantan y tienen las manos en alto moviéndolas mientras hacen el tonto. Son Roberto y Rodrigo, los más payasos y majos de 3º, los únicos que se atreverían a ponerse en primera fila a cantar. Roberto es un chico alto, de pelo corto y castaño y unos ojos azules preciosos. Rodri es algo más bajito, tiene el pelo corto y peinado de punta con gomina y ojos marrones. Su sonrisa es dulce y preciosa.
Rodrigo ha tenido una infancia difícil, sus padres se separaron y él y su hermana pequeña vivían desde pequeños con su madre sin saber nunca nada de su padre. Un día, un ex novio de la madre fue a su casa cuando estaba la mujer y la niña pequeña solas en casa. Discutieron y el ex cogió un cuchillo de la cocina y la mató delante de la niña, que se quedó allí llorando. Desde entonces, Rodrigo y su hermana viven con su tía. Rodri parece haberlo superado después de 3 años.
-Entonces me dijo… ¿Me estás escuchando? – me dice Jessi mientras me pasa la mano por delante de los ojos para que la mire.
- Eh… no, lo siento…estaba distraida – le digo algo avergonzada.
- Bah, da igual, ya te lo contaré cuando me escuches. – y se gira para hablar con Iker que está detrás suya. Jessica también está por Iker, igual que Lucía, por suerte a mi no me gusta.

Vuelvo a fijar la mirada en Rodrigo, no sé qué me pasa. Ya le he visto más veces, y lo único que me ha llamado la atención de él es que se lleva bocadillos muy grandes para el recreo y se los come enseguida. Pero ahora… No puedo parar de mirarlo. Y algo se remueve en mis tripas cuando pienso en él...

jueves, 24 de febrero de 2011

Cap. 1: El principio de algo importante

Suena la puerta de la calle al cerrarse y mi perro comienza a ladrar. Es 5 de septiembre, unos días antes de empezar las clases y mi madre se acaba de ir a trabajar. Es directora de un colegio y está yendo unos días antes para organizar todo. Me levanto de la cama con mucho cuidado, ya que todo está oscuro y no veo nada. Me pongo las zapatillas de andar por casa y salgo de mi habitación sin hacer ruido ya que mi hermana, Vera, está durmiendo. Bajo las escaleras y casi me caigo ya que voy con los ojos medio cerrados. Me acerco a la puerta y abro a mi perro, Rufo, es una mezcla de distintas razas, y sale corriendo al patio. Todos los días tengo que hacer eso porque me despierta con sus ladridos al irse mi madre. Me tumbo en el sofá y enciendo la tele. Mi hermana baja por las escaleras. Tiene 6 años , es alta, de pelo largo y castaño y ojos marrones. Solemos llevarnos bien, aunque a veces discutimos, pues como todos los hermanos normales, jeje.
-  Andrea, hoy he soñado que Bob esponja me secuestraba - dice Vera con tono agotado, parece que está hablando en sueños, no sabe más que soltar bobadas por esa bocaza.
- Pero tú que dices? Estás loca? Hablas en sueños? - empiezo a decir para haber si acierto en algo - Qué cenaste ayer? Porque está claro que te sentó muy mal - le digo, se empieza a reír y se tira al sofá.
- Pon Bob esponjaaaaaa, que esto es un rollo - dice Vera, dios como vuelva a repetir el nombre de la esponja esa cuadrada,con pantalones,que habla y come hamburguesas, me suicido.
- Pero si es la peli de los Buddies, creo que hasta ayer te gustaba - abre un poco más los ojos y se los frota, hace un gesto como diciendo que ya los reconoce y asiente acomodandose. Me voy a la cocina y me preparo un vaso de leche con cereales y otro para mi hermana y lo llevo a la mesa del salón. Cuando hube terminado, Vera aún no se había dado ni cuenta de que tenía el desayuno en la mesa. Encendí el ordenador y me conecté al msn. Estaba conectada Lucía, una de mis mejores amigas. En clase estamos divididas en grupitos, aunque luego todas somos amigas. Estamos Lucía, Jessica, Vanessa y yo, que somos las guays, por así decirlo. Por otro lado están Ariadna, la líder, Candela y Miriam, la más pesada, son las pijas, las que se creen las mejores, pero el resto de la clase pasa de ellas. Aitana es una chica que cambia de amigas más que de bragas, así que en este momento no sé muy bien con quién está. Los chicos también tienen grupos, pero son más difícil verlos ya que suelen estar siempre juntos.
Lucía lokaa dice:
ola
Andrea (LL) dice:
ola
k tal?
Lucía lokaa dice:
bn
tu?
Andrea (LL) dice:
bn
ya as vuelto a madrid?
Lucía lokaa dice:
ayer por la noche
Andrea (LL) dice:
amm
y k tal las vacas?
Lucía lokaa dice:
genial
pero e exao muxo de menos a iker
xd
Andrea (LL) dice:
jejeje
como no
Lucía lokaa dice:
Bueno wapa k me voy
xao
Andrea (LL) dice:
xao
bss
Lucía lokaa dice:
bss

Lucía está loca por Iker, el chico más deseado de mi clase. Tiene el pelo largo y negro y los ojos marrones. Todas piensan que es guapísimo, pero a mi sólo me parece majo, y además, tiene bigote, y no se afeita, xD.
Suena el teléfono, es mi madre.
- Si? – contesto.
Hola cariño, cuando tengáis hambre veniros al cole y coméis aquí vale?, que hoy saldré más tarde y no me va a dar tiempo a preparar la comida.
- Vale, adiós.
- Adiós, dale besos a tu hermana.
Cuelgo el teléfono y me voy a duchar. Cuando termino voy a mi habitación y me pongo unos vaqueros negros, una camiseta de manga corta de los Rolling Stone y una chaqueta de cuero marrón .
-Vera, vamos al cole de mamá a comer, cálzate y vamos.
- Vale- dice en tono cansado, no tiene ningunas ganas de salir de casa.
Vamos allí y comemos, a las cinco y media ya estamos de vuelta, y me tiro toda la tarde leyendo, escuchando música y editando fotos.
Así pasan los días, yo en mi casa aburrida, esperando a que empiece el colegio, algo muy raro en mí. Pero supongo que intuía que este curso algo muy importante en mi vida iba a pasar.

CONTINUARÁ...

lunes, 21 de febrero de 2011

Final

30 de Agosto.

Ya había pasado todo el verano, había sido un verano intenso, lleno de emociones, de buenos y malos momentos, y quizá, ese momento, la despedida, sería el peor de todos.
Estaba revisando por todas las partes de la casa por si me olvidaba algo, pero la casa estaba vacía, sin los trastos de mi hermano tirados por ahí la casa era distinta, lo echaría de menos, echaría de menos el olor a mar, la brisa que chocaba en mi cara todas las mañanas que salía de paseo, la humedad que flotaba en el aire, pero, sobre todo le echaría de menos a él, a Christian, su mirada, su sonrisa, todo.

- Amanda, tienes todo? - preguntó mamá desde fuera.
- Creo que sí - le contesté con un nudo en la garganta, en realidad me faltaba algo, me faltaba Chris, le necesitaba como amigo.
- Pues venga, ven al coche, nos vamos ya - me estremecí por la simple idea de no volver a verlo hasta dentro de un año, pero salí de la casa sin rechistar.
El sol pegaba muy fuerte, me puse una gorra. Miré una última vez a la casa, al mar, a las palmeras, a mi abuela... Y subí al coche.
- Esperar!! - gritó una voz que venía de detrás del coche, asomé la cabeza por la ventanilla, y una sonrisa se dibujó en mi rostro. Bajé del coche corriendo y le abracé con todas mis fuerzas.
- Creí que no vendrías a despedirte - le susurré al oído, levanté la mirada y me crucé con sus ojos azules.
- No sé como voy a sobrevivir un año sin verte - me dijo sonriendo.
- Sólo espero que no me olvides, porque yo jamás te podré olvidar. Nunca olvidaré tu mirada. Ni TU SONRISA. Porque cuando tu sonríes, yo sonrío, como dice aquella canción de Justin Bieber - sonrió aún más y me estrechó fuertemente contra su pecho.
- Y de nosotras no te vas a despedir?  - me giré y vi a Nicole y a Alicia. Nos unimos las tres en un abrazo y no pude evitar que se me callese alguna lágrima, luego volví a mirar a Chris.
- Os echaré de menos - dije llorando - Jo, no quería llorar, pero soy malísima para las despedidas.
- Amanda, venga, los padres de Danny nos están esperando a las afueras del pueblo, más rápido - dijo mi madre agobiándome, claro, como ella no se tenía que despedir de las personas más importantes de su vida...
 - Toma - Alicia me extendió un marco de fotos en el que había una foto de los cinco: Alicia, Nicole, Chris, Danny y yo - Para que no nos olvides ni olvides este verano - Las volví a abrazar llorando como un bebé que tiene hambre.
Me separé de ellas y Christian me cogió la mano, me atrajo hasta sí, me abrazó y le di un leve beso en los labios.
Me alejé de ellos y me metí en el coche, mi padre arrancó y asomé la cabeza por la ventanilla mientras agitaba la mano en forma de despedida.

Sentí como un pedazo de mi corazón se quedaba allí, con ellos, en esa casa al pie de la playa.





sábado, 19 de febrero de 2011

Capítulo 30

Me senté en una de las sillas de aquella enorme sala vacía, Danny pareció olvidar los problemas que teníamos y se sentó junto a mí, me cogió la mano, la elevó a la altura de sus labios y la besó, eso me hizo sentir mejor. Chris se acercó a nosotros y se sentó a mi otro lado, me puso la mano en la rodilla y la apretó para transmitirme fuerzas.

La espera se me hizo horrible, 3 horas allí, quieta, esperando, sin poder hacer nada en absoluto por que la operación fuera bien.

Oí una puerta al abrirse, elevé la vista, una enfermera salía de la sala donde estaban operando a mi abuela, estaba seria, sentí un fuerte dolor en el pecho, apreté con todas mis fuerzas la mano de Danny y me eché a llorar.
- Hey! Qué pasa? - preguntó Danny al ver mi ataque de dolor - Aún no nos han dicho nada, seguro que todo sale bien, seguro - me decía Danny para darme fuerzas, para que tuviese fe.
- La operación...- comenzó la enfermera - ha salido bien - una enorme sonrisa se extendió por mi rostro, me lancé a los brazos de Danny, éste me abrazó, me besó la cabeza y mi madre gritaba de alegría - Teresa (mi abuela) sólo necesita un poco de reposo y en unos días estará bien.

Pasamos a la sala dónde estaba mi abuela, que esbozó una pequeña y cansada sonrisa al vernos, se la veía un poco débil, pero, sin duda, mejor que antes. Fui corriendo a abrazarla y pronto se nos unió mi madre y mi hermano. Estuvimos así, abrazados, un buen rato. Luego, me fui con Danny y Chris a dar una vuelta y Jona y mi padre se fueron a casa, mi madre dijo que se quedaría allí a dormir.

- Y bien? - dijo de repente Chris. Estábamos paseando por un Jardín que había al lado del hospital, estaba lleno de plantas verdes y bonitas flores.
- Y bien, qué? - preguntó Danny.
- ¿Que qué piensas hacer? La vas a perdonar, ¿verdad? - dijo Christian muy serio a Danny, no puedo creerme que estuviese diciendo eso, ¿no era que él me quería?
- Bueno...- dijo Danny vacilante - ¿Cómo no iba a perdonarte? - dijo sonriéndome y abriendo los brazos. Me acerqué sonriente a él y lo abrace. Y, por fin, me sentí completa - Ahora, es tuya la decisión - me dijo Danny confundiéndome.
- ¿Qué decisión? - pregunté extrañada.
- La de si quieres que seamos novios o amigos solamente, quiero que sepas que yo estaré aquí sea cual sea tú decisión - en ese momento me puse nerviosa, creía que le había dejado suficientemente claro que le quería y le quería como novio.
- Danny, te amo, estoy enamorada de ti, te quiero como nadie te va a querer - le dije mirándole a los ojos.
- Pero, y Christian? - me preguntó mirando a Chris, yo también le miré, me pareció ver dolor en su mirada, pero también vi que quería ocultarla, quería que yo elijiese sin sentirme mal por el otro, sin sentirme culpable por su dolor.
- También le quiero a él, pero creo que sólo como a un amigo, y creo que es lo mejor, que sólo seamos amigos, porque, imagínate que estuviese enamorada de él, no nos volveríamos a ver, sólo en verano, nos echaríamos demasiado de menos, sufriríamos, tendríamos dudas, celos... Creo que es lo mejor, es lo que me dice el corazón, te quiero a ti Danny. Siempre has sido mi amigo, has estado ahí para todo, cuando he estado mal tú me has acompañado y, ahora, lo que siento por ti ha aumentado, lo que siento por ti es tan intenso como el sol en verano. TE AMO.



jueves, 17 de febrero de 2011

Capítulo 29

Me quedé de pie, quieta, sin moverme del sitio. Christian me sonrió, para quitarle importancia al asunto, pero esto era muy serio, podría cambiarme la vida. Danny se sentó en la cama, apoyó los codos sobre las rodillas y juntó las manos. Chris se sentó en la silla de estudio, al lado de la mesa, y vi la carta que le escribí a Danny, estaba en la mesa, guardada en su sobre, abierto.
- Bien, lo primero, explicaros - giré de nuevo la cabeza para mirar a Danny, estaba serio, parecía que intentaba no alterarse. Miré a Chris, parecía muy tranquilo y jugueteaba con un boli azul. Intenté explicarle lo que había pasado, pero las palabras no me salían, me atascaba todo el rato y las manos me temblaban.
- Mira, tu ya sabías que a Amanda le gustaba yo, pero aún así te arriesgaste y, lo conseguiste, se enamoró de ti, pero no ha conseguido olvidarme, ni yo a ella. El otro día quedé con ella por la noche en el patio de su casa, lo que quería decirle era que me iba a ir, que la iba a dejar en paz, pero no pude, no tuve el suficiente valor, y cometimos un error... - dijo Christian al ver que yo no podía ni hablar.
- Fue un error - continué yo - Porque, puede ser que Chris me guste, puede ser que mi corazón ame a dos personas, pero, estoy enamorada de ti, no de él - miré a Christian para ver como había reaccionado ante eso, pero su cara no transmitió ningún sentimiento - Te quiero, y me gustaría que me perdonases, sé que me he equivocado, no soy perfecta, nadie lo es y a veces no sé lo que siento, pero ahora estoy segura, quizás he tenido que meter la pata para darme cuenta de que te amo, pero mejor tarde que nunca... - me senté en la cama junto a él, le agarré la mano, él no la retiró, pero tampoco me la agarró, la dejó ahí, quieta, no supe que pensar.
- Yo también te quiero pero... - en ese momento sonó mi teléfono móvil, interrumpiéndole, lo saqué del bolsillo de la chaqueta, era mi madre, lo apagué y le miré para que continuase. - Pero no sé si puedo confiar en ti, ya no, y que pasaría si me volvieses a hacer algo así? Al ver que yo te perdono, que no pasa nada por hacerlo podrías repetirlo, y, entonces, sería yo quien sufriría...
- Pero - dijo Christian - No puedes dejar pasar una oportunidad así, es la chica a la que amas, y por miedo a sufrir vas a dejarlo pasar? En el amor tienes que arriesgar - Christian miró seriamente a Danny, en ese momento sonó una música, Danny sacó un móvil de su bolsillo del pantalón.
- Es tu madre - me dice.
- Mi madre? También me ha llamado antes, qué querrá? - dije extrañada.
- Sí? - responde Danny, un momento de silencio mientras la cara de Danny se pone seria, luego incrédula y luego asustada y triste a la vez - Tranquila... sí, en seguida vamos para allá - cuelga rápidamente, se pone en pie y me agarra la mano, tira de mí fuera de la habitación, Chris nos sigue escaleras abajo.
- ¿Qué pasa, Danny? ¿Qué quería mi madre? - pregunto asustada.
- Vamos, no perdamos tiempo, te lo cuento por el camino - me dice algo alterado.
- Pero...
- No hay tiempo.
Salimos de la casa, Danny va al garage y vuelve con dos bicis.
- Sube - me dice, miro a mi derecha y Chris ya ha subido a la suya, con la que había venido a casa de Danny, les miró asustada, no entiendo nada, pero me subo, empezamos a pedalear, Danny va el primero y Chris y yo le seguimos.
- ¿Qué ha pasado? - pregunta Chris casi sin aliento.
- A la abuela de Amanda le ha dado otro ataque al corazón y no sé que más, Victoria (mi madre) estaba muy alterada y no la he entendido bien, pero, van a operarla... - qué!!!  Grito interiormente, otra vez? Van a operar a mi abuela, bueno, a mí de pequeña me operaron, no tiene por que ser tan grave...
- Danny, es grave? - pregunto asustada.
- Bueno... creo que la operación tiene riesgos... podría morir....
- No!! - grito con todas mis fuerzas, una capa de lágrimas cubren mis ojos y no puedo ver bien, aprieto los ojos rápidamente y todas las lágrimas salen, me esfuerzo por no llorar o me podría pegar un buen porrazo, empiezo a pedalear más rápido y sobre paso a Danny, que hace un sobre esfuerzo para ponerse a mi altura.
En unos minutos veo el hospital, uso todas mis fuerzas para pedalear y llegar lo antes posible, llegamos junto a la puerta y dejo caer la bici en la entrada, oigo como Danny y Christian hacen lo mismo y entramos los tres corriendo al hospital, Danny se acerca a una enfermera y le pregunta algo, vuelve con nosotros.
- Por allí - señala un pasillo y llegamos a una sala de espera, mis padres y mi hermano están allí, corro hacia ellos y abrazo a mi madre.
- Mamá... - le digo enterrando mi cara en su hombro y echándome a llorar - Y la abuela?
- Ahora la traen para operarla - dice mi madre con la voz temblorosa.
En ese momento veo como unas enfermeras entran en la sala con una camilla, me acerco a ella corriendo, allí tumbada está mi abuela, cuando me ve intenta sonreirme pero le cuesta.
- Abuela... - le digo mientras me lanzó a sus brazos.
- Tranquila mi pequeña - me susurra ella al oído - Te quiero, no lo olvides nunca - me dice con una voz débil - Si me pasa algo, prometeme que cuidarás de mamá, papá y Jona, vale?
- No! -grito desesperada - no te va a pasar nada - digo con la cara roja de tanto llorar y negando con la cabeza - tú vas a salir de ahí - digo señalando con la cabeza a la sala donde van a operarla. Mi abuela me aprieta la mano y me sonríe mientas se la llevan dentro.
Y la miro. Puede que sea el último recuerdo que tenga de mi abuela.

jueves, 10 de febrero de 2011

Capítulo 28

- Chicas, queréis unas patatas? - dice la madre de Ali y Nicole asomando la cabeza por la puerta de la habitación de las chicas.
- Vale - dice Nicole, su madre pasa y nos deja un cuenco con patatas, luego salió y nos dejó solas de nuevo.
- Entonces se lo contaste todo? - me pregunta alucinada Nicole.
- Sí, le conté que salía con Danny y que también me gustaba Christian y, entonces, me dio una de esas charlas de madre a hija...que no me ayudó en nada - les conté, lo había resumido mucho, ya que no tenía ningún interés en recordar aquella incómoda conversión con mi madre, contarle todo lo que sentía había sido más difícil de lo que pensaba. Me acerco al equipo de música y subo el volumen, está sonado Bad Romance de Lady Gaga, intento que la música ahogue mis pensamientos, al principio lo consigo y empezamos las tres a cantar, pero...ay...siempre hay un pero...pero pienso en Danny, pienso en si habrá leído la carta, pienso en si me perdonará algún día... Recibo un mensaje, Alicia y Nicole se giran y dejan de cantar, saco el móvil del bolsillo del vaquero. Es un mensaje de la persona a la que más quiero. Danny. Mis dedos vacilan para darle al botón y leer el mensaje. Nicole se da cuenta y me quita el móvil de las manos. Lee el mensaje en voz alta:
- Quiero hablar contigo, en mi casa a las 18:15 - me da un vuelco al corazón. Tengo miedo, no hay ninguna muestra de que me haya perdonado. Nicole me mira preocupada, como leyéndome los pensamientos.
- Tranquila, seguro que lo que quiere es arreglar las cosas - me dice Alicia para animarme. Me quedo callada, pensando, en realidad no sé el qué.

Alicia y Nicole me acompañaron a casa de Danny, estaba temblando como un flan, que me diría?

- Venga, entra - me dice Nicole. Intento acercarme a la casa, pero estoy tan nerviosa que no puedo ni mover las piernas. Nicole me agarra del brazo y me obliga a adelantarme, me quedo delante de la puerta de la casa.
- Venga, tú puedes, llama - me anima Alicia. Levanto el dedo y lo acerco al timbre, noto como me sudan las manos, me las seco en el pantalón e intento llamar. Nicole, ansiosa, se me adelanta y se aleja, agarra a su hermana y se esconden en la esquina corriendo.

- Hola - me saluda Danny con la cara muy seria. - Pasa.
Entro en la casa y le sigo a su habitación, el corazón me va a mil por hora y el que él esté así de serio lo empeora, me pone nerviosa que se comporte así, y todo por mi culpa.
- Sientate - me dice cuando llegamos a su habitación, se va a sentar a mi lado cuando llaman al timbre. - Espera - me dice, y baja corriendo las escaleras. Oigo como saluda a alguien y dos personas suben las escaleras. ¿A invitado a alguien? Creía que quería arreglar las cosas conmigo.

Abren la puerta y mis ojos se cruzan con unos ojos azules, que me miran intensamente.
- Chris... - susurro sin entender que está pasando - Qué haces aquí?
- Le he llamado yo - dice Danny - esto también es problema suyo y tenemos que hablarlo los tres...

domingo, 6 de febrero de 2011

sábado, 5 de febrero de 2011

Capítulo 27

Christian estaba sentado a mi lado en la cama. Me acariciaba el pelo con la mano izquierda y con la otra agarraba mi mano. De vez en cuando me secaba alguna lágrima traicionera que se resbalaba por mi mejilla.
Alicia estaba sentada en mi silla de estudio en frente de nosotros y Nicole, nerviosa no paraba de dar vueltas.
Mis padres y Jona habían ido al hospital a ver a Danny. Le habíamos encargado a Jonattan que le diese una carta de mi parte a Danny. La había escrito Nicole, porque yo no había parado de llorar y cada vez que intentaba escribir empapaba el papel. Le dije a Nicole que escribiese lo que yo estaba diciendo en alto, pero con tanta lágrima no se si me entendió. No sé como quedó.
En ella le decía que lo sentía, me había equivocado, que le quería y que si no quería volver a hablarme lo entendía y lo respetaba pero que yo siempre estaría ahí por si algún día decidía perdonarme y quería volver conmigo o simplemente ser mi amigo.

- No aguanto más! - gritó Nicole - Voy a dar una vuelta, queréis que traiga algo?- yo negué con la cabeza, lo único que quería en esos momentos era que Danny me perdonase, y eso Nicole no lo podía conseguir.
- Yo me voy contigo, necesito tomar el aire - dijo Alicia.
- Yo me quedó aquí con Amanda.

Nicole asintió y las dos salieron de la habitación sin hacer ruido. Oí como se cerraba la puerta de la calle y como mi perro se ponía a llorar.

Christian suspiró. Me retiró un mechón de pelo de la cara en un suave movimiento. Me estremecí por el contacto. Apreté los labios y los ojos para no volver a ponerme a llorar. Nunca había pensado que sufriría así por un chico. Yo, Amanda, la que siempre había dicho que los chicos no servían para nada, que servían para llevarte las bolsas cuando ibas a comprar y poco más, yo, la que había dicho que jamás se enamoraría, y ahora estaba aquí sufriendo no por un chico, si no por dos.

- Amanda... - dijo Chris en un suspiro - Todo esto, que llores, tu sufrimiento, el de Danny, todo, todo ha sido culpa mía. Creo que lo mejor es que me aleje un poco de tu vida, al menos por el momento. Desde que he aparecido en tu vida lo único que he conseguido es que sufras y fastidiarlo todo. Quizás cuando nos conocimos en la tienda debería haberme ido y haberte dejado en paz como me habías dicho, así no habría pasado nada de esto. - Giré rápidamente la cabeza hacia él, para mirarle. Me vi la cara en el espejo, era una horrible mueca de dolor, de sufrimiento. Empecé a negar con la cabeza, miles de lágrimas salieron de mis ojos, esas lágrimas que había conseguido retener varias horas volvían a traicionarme y a hacerme débil.
- No...no...no...- empecé a decir mientras lo abrazaba- Justo ahora? Me vas a dejar ahora? No, por favor, no me hagas esto...y menos ahora - dije llorando y con la voz quebrada.
- Pero mirate, lo único que hago es hacerte sufrir, no puedo seguir estando cerca de ti...
- No!!! Me oyes?? Yo sufro porque me lo estoy buscando, pero no es tu culpa!! Si te vas que no sea por ese motivo! vale?? - grité llena de rabia e impotencia. Me levanté de la cama, salí de la habitación pegando un portazo tras de mí y me encerré en el baño cerrando el cerrojo. Me senté en la taza del váter y escondí la cabeza entré mis manos, y como no, seguí llorando. últimamente lo único que sabía hacer era llorar.
- Amanda... Por favor, sal de ahí, hablemos, por favor... - dijo suplicante Christian.
- No tenemos que hablar nada. Vete!! Déjame en paz!! No era eso lo que querías? Alejarte de mí? Pues hazlo, vete!!!!! - grité furiosa.
- No quiero irme así, por favor... lo hago por ti, para que no sufras. - dijo Chris, en su voz percibí... un tono de dolor? de sufrimiento?
- No digas eso, vale? Porque si te vas, sufriré más, ya no tendré nada. Si te vas, que no sea por esa razón, prefiero que me digas que te vas porque no me quieres o cualquier cosa parecida. Pero no te eches las culpas de MI sufrimiento. Porque me lo he buscado YO.
- Por favor... no digas eso. Si yo no hubiese intentado besarte tu no lo habrías hecho, tu madre no nos habría visto ni se lo habría dicho a Danny. Tu seguirías con él y... - decía sin apenas pararse a respirar.
- Y nada. Yo soy responsable de mis actos, y ahora dejame en paz, quiero estar sola, vete de aquí!!! - chillé.
- Qué está pasando aquí? - era mi madre, ya habían vuelto?
- Eh...nada - dijo Chris.
- Qué pasa? Soy su madre, tengo derecho a saber que es lo que le esta pasando en su vida. - dijo mi madre preocupada.